El valor de la CONFIANZA sostiene cualquier otro valor individual o colectivo.

Si se traiciona, si queda cuestionado, cualquier otro valor deja de trascender.

Cuando decimos “confío en ti” pensando en “no me falles”, estamos depositando nuestra expectativa en lo externo, en encontrar discursos ajenos coincidentes con nuestros valores, para poder pertenecer a un grupo que valide nuestro tejido y pensamiento y así evitar sentirnos “solos” o “diferentes”.

La CONFIANZA es en verdad el valor-eje sobre el que pivotan todos los demás valores. Con ella, hay juego. Sin ella, puede haber fuga y desesperación.

Pero la clave radica en la dirección de esa confianza. Si bien a nadie le gusta que le engañen o traicionen, quizás el primer paso empieza por decir “confío en ti” pensando en “pero me tengo a mi”.

El valor “comprado” a través de las palabras o discursos externos, no es valor en si mismo. El valor que prevalece es el que te sostiene y el que hace creíble tu ética personal. Solamente así podemos liberar nuestro pensamiento autocrítico, analizar los hechos de forma sistémica, viendo las diversas afectaciones y responsabilidades, y no buscar culpables para adormecer tu frustración.

¿Confías en lo que te dicen, o confías en tu criterio para interpretar aquello que te dicen? Posiblemente el ejercicio de la segunda opción es lo más saludable y obra como garantía de bienestar personal.

Vive la confianza en ti, con la expectativa que pactes ponerte a ti mismo.

Vive la confianza en los demás, con ese pacto anterior bien consolidado.

 

 

Marta Badia – Consultor de comunicación & Coach sistémico. CEO & Fundador de SOCRATIS Essentia